viernes, 12 de julio de 2013

-Hola-… -R-

-Hola-… -R-



La muerte de Laura fue casi inmediatamente catalogada como un suicidio, una joven que por problemas familiares o académicos decidía quitarse la vida sonaba muy razonable y hasta cierto punto incluso yo considere esta posibilidad como verdadera, pero tenía muchas dudas al respecto, había inconsistencias que hacían del suicidio una teoría insustentable, por supuesto desde mi punto de vista, el mejor amigo de Laura. La conocía hacia 3 años desde nuestro ingreso a la universidad y sabía que sus notas eran ejemplares, una alumna que resaltaba siempre en todas las materias, tenía muchos amigos y acostumbraba salir los viernes con ellos, su familia de una remota zona al Este del país la apoyaba a plenitud y respaldaban sus decisiones, ella como buena ingeniera en formación era meticulosa en cada una de sus acciones, a veces me divertía diciéndole “la chica robot” no dejaba casi nada al azar, una persona realmente admirable.

¿Acaso suena al perfil de un suicida?...

Yo tengo una teoría de los motivos de su deceso que hasta ahora no me había atrevido a revelar, en parte por el profundo dolor que me acallo desde que me entere que ya nunca más podría verla, jamás se está preparado para perder a un ser querido, y por otro lado solo quiero que la historia no se repita, la atmosfera oscura casi demoníaca que rodea lo acontecido es tal que tuve que pasar un semestre lejos de la universidad asistiendo únicamente a mis rutinarias citas con el psicólogo para reponerme mentalmente.
(Por seguridad me referiré al lugar donde todo pasó como “el edificio de los árboles de cristal”, solo puedo decir que es una de las edificaciones más antiguas de la Universidad Nacional)

La primera vez que Laura contesto su mensaje fue el jueves 17 de marzo del año 2011 según los cálculos que logro hacer, fue también la primera vez que entramos al edificio de los árboles de cristal, Laura necesitaba un baño con urgencia y yo me disponía a acompañarla, a paso acelerado esquivábamos personas y buscábamos alguna señal en las paredes y sobre cada puerta, subimos dos escaleras y bajamos una para al final encontrar el servicio, yo hablaba de temas banales para tratar de distraer su atención, ella solo respondía con monosílabos.
 El pasillo que nos condujo a los baños estaba particularmente solo, nadie además de nosotros cruzaba por allí, Laura a pasos agigantados entro al sanitario y mientras lo hacía, salía  una mujer cabizbaja, tensa  y con una preocupación que se reflejaba en su rostro, yo la mire un momento y su paso se hizo tan sutil que desapareció de mi vista en una de las tantas esquinas y recovecos de la excepcional arquitectura.
Observe las paredes blancas por unos diez minutos sin percatarme aun de lo mucho que demoraba mi amiga, siempre he sido un hombre paciente y entiendo lo mucho que pueden llegar a hacer las mujeres cuando disponen del tiempo de alguien más, repase los muros de arriba abajo y note que no había ventanas, eso hacia el pasillo inusualmente oscuro, el aire frio que se respiraba le adicionaba un toque tétrico, daba la sensación de estar en un hospital, finalmente Laura salió de los baños sonriendo radiante como siempre, sosteniendo lo que parecía un marcador entre sus manos, me miro, parpadeo rápido en un gesto que no entendí y dijo:
-perdón por la demora, vamos te invito a tomar algo para compensar.                                                    
-no te preocupes- conteste en tono compasivo.
Los dos reímos y salimos a continuar con el día extenuante al que estábamos acostumbrados.
Sin embargo aquella visita esporádica al edificio de los árboles de cristal tuvo un efecto que de momento no logre comprender en Laura, al principio me pedía que la acompañara allí como mínimo una vez por semana, pero me entere que pasados unos meses entraba todos los días a este mismo lugar, su comportamiento era diferente, ya no pasaba conmigo el tiempo que acostumbraba, la explicación que me vino a la mente fue que algo que yo había hecho le había desagradado a tal punto que ya no le interesaba mi amistad, pensé que incluso podía ser algún cambio hormonal o tal vez algo un poco más aterrizado como que estaba saliendo con alguien y se veían a diario en el edificio ya mencionado. En medio de lo que yo pensaba era una preocupación infantil la seguí sin que ella notara mi presencia un par de días para darle fundamentos a mi intranquilidad, finalmente me arme del valor suficiente y me senté a esperarla en la única salida que tenía el edificio dispuesto a encararla, para sorpresa mía el lapso de tiempo en el que entro y salió fue de 1 hora y 42 minutos, yo estaba aterrado aunque no tenía la certeza de que todo el tiempo lo hubiese pasado en el sanitario, camine hacia ella quien solo pudo reconocerme cuando obstaculice su camino, se sobresaltó y evito mi mirada, sorprendida casi apenada me esquivo y torpemente continuo caminando, yo me quede paralizado, era un hecho había perdido a mi amiga. Pase varias horas repasando lo sucedido y volvía siempre al rostro de Laura, era oscuro tenía unas ojeras muy marcadas su cabello parecía revuelto, algo andaba terriblemente mal.  
La última vez que hable con ella antes de que encontraran su cuerpo inerte, me conto algo que hasta ahora me atrevo a revelar.
Laura caminaba sola por la plaza che cuando la aborde, me miro de una manera que jamás podré olvidar y echó a llorar abrazándome con mucha fuerza, yo la rodee con mis brazos y le dije que todo estaría bien, caminamos un poco, seco las lágrimas de su rostro y una vez sentados en el pasto húmedo empezó a hablar.
-no sé si deba contarte, es muy peligroso.
-Cálmate Laura, tú sabes que soy tu amigo incondicional-  Intervine tratando sonar tranquilizador.
-tú no sabes a lo que me estoy enfrentando… -contuvo el llanto y continuo- mira, no sé por dónde empezar, es muy difícil explicarlo.
-Calma, tomate tú tiempo, estoy aquí solo para escucharte.
-Muchas gracias, eres un verdadero amigo-  ahora parecía más calmada.
-he estado conversando con alguien en uno de los baños del edificio de los árboles de cristal, ¿recuerdas que hace unos meses entre por primera vez en busca de un sanitario?- se detuvo a esperar mi respuesta, yo asentí con la cabeza,- pues una vez en el pequeño cubículo note que en la puerta había escrito un “hola”, no había ninguna nota amenazadora, ninguna propaganda política como es normal, solo un “hola” firmado con una “R”, me pareció tan curioso y aún más cuando note que la tinta estaba fresca y decidí seguir con el juego, debajo puse un “hola” firmado con una “L”, el resto de la semana me olvide del asunto pero la siguiente lo recordé y quise saber si la conversación continuaba, esta vez en la misma puerta había escrito un “¿Cómo estás? “Y la firma era la misma “R”, pero lo que nos habíamos escrito previamente había sido borrado, con quien charlaba se tomaba muy enserio eso de rayar las superficies, era una persona muy decidida en hablar conmigo, la tinta siempre estaba fresca, un detalle un poco perturbador, tanto así que siempre me aseguraba de estar sola antes de comenzar a escribir. En un principio me movía únicamente la curiosidad, quería descifrar con qué tipo de persona hablaba, y la conversación no salía de lo convencional, pero poco a poco las palabras que cruzábamos me cargaban de intriga, “R” parecía saber mucho de mí, comencé a horrorizarme cuando empezó a hablar de mi vida privada acertando con cada detalle, a veces decía que me veía hermosa mientras dormía, el color de las sabanas y la apariencia de mi habitación, ¡TODO!, me observa día y noche sin descanso, últimamente empieza a perder el sentido lo que escribe, no para de repetir que debo estar dentro de él y que tengo que  silenciar mis pasos, no sé qué significa y ya no lo quiero saber, hoy casi me desmayo con lo que sucedió, entre al baño de siempre y no había nada escrito en la puerta, inmediatamente Salí y cuando mire el espejo grande pegado a la pared había escrito con letras rojas “MUERE  -R-“ sabía lo ridículo que parecía así que le tome una foto- Laura saco el celular de su maleta y me lo paso temblando, rápidamente y con cierto escepticismo trate de ver lo que ella menciono, pero por más que forcé mi vista no note nada inusual en la imagen, le devolví el celular y dije:
-¿Estas segura que tomaste la foto en el lugar indicado?
Instantáneamente Laura miro la imagen, hizo una mueca de pánico y subiendo el tono reclamo:
-¡¿COMO QUE NO LA VES?! Dice muere, justo en el espejo-
Quedo sin aliento y se levantó indignada.
-Perdón Laura, seguramente estas muy estresada por estos días, que te parece si vas a tu casa y descansas un poco-
No alcance a abrazarla cuando ya furiosa me daba la espalda y corría a la salida.
No quise seguirla, pensé que se dirigía a su casa y el fin de semana la haría sentir mejor, pero a Laura solo le esperaba el descanso eterno, el domingo encontrarían su cadáver. Antes de enterarme queme muchas horas de mi tiempo investigando lo que podría estarle sucediendo, algún trastorno patológico generado por el estrés, ¿acaso era solo una broma?, pensé en muchas posibilidades y nada me convenció del todo.

El lunes cuando me entere de su óbito entre en una depresión profunda, no pude evitar sentirme un poco culpable, pero su historia seguía sonando a fantasía generada por el cansancio, la foto que me enseño, donde ella creía ver palabras, me dejo claro que su mente estaba inestable, el resto de la semana estuve muy triste, a veces lloraba al recordar las últimas palabras que intercambiamos, esa última conversación, el peor momento de mi mejor amiga, una paranoia causada por una supuesta charla a través de mensajes escritos en una puerta…

La puerta, la persona que firmaba como “R”, los baños, el viejo edificio de los árboles de cristal, Laura muerta, todo daba vueltas en mi cabeza, en medio del estado de ánimo en el que estaba sumido camine hacia el edificio de los árboles de cristal solo para recordar, entré y recorrí cada pasillo lentamente pensando en los detalles y finalmente me detuve frente a la puerta de los baños de mujeres, se me escaparon unas lágrimas y dejando el pudor de lado me dirigí directo al cubículo que Laura frecuentaba, la luz parpadeante de la lúgubre habitación se apagó por un breve lapso de tiempo y al encenderse nuevamente encontré en la puerta con una tinta roja, densa y fresca un “HOLA” firmado por “L y R”…

Q.E.P.D                                                                                   Laura Estupiñan                                                              



 

                 

domingo, 19 de mayo de 2013

Pensando...

(se trata de un cuento en el cual todas las palabras van con "p" al inicio o en medio, excepto los conectores)

Pensador pensaba porque podía, pero pensar prohibido parecía,  pues pensando podían perecer, padecer o perderse en pesares, el pueblo prohibía pensar pero a pensador poco importaba, paría promiscuos pensamientos provenientes de perdidas partes de su propio palpitar, personas proclamaban penar su pecar, pusieron en pie el plan para a pensador apalear. Postrado podía perder, pero pensador precavido apretó el portón de su posada con empolvados escaparates y se postro solapado en el piso PI (3.14...).

El pueblo con punzantes puñales y palos prendidos se paro aplomado en el pórtico del palacio (posada de pensador) y propulsando los palos hacia el imponente portón complacían su potente piromanía proclamando  a la par palabras poco comprensibles pero siempre por "p", por supuesto.

Pensador emprendió su partida al percibir la polución provocada por el portón principal que prendido se desplomo, pero en el piso primero con el pueblo se topo, sus pies entorpecieron tropezó y el peroné se partió,  a penas las personas lo capturaron el pensador parló:
-Esperen esperen... pagaré porque culpable parezco, pero primero pregunto, si puedo, el plan para patearme que apropósito pobre y poco complejo ¿una persona en particular lo pensó, o todo el pueblo participó?.
Las personas pasmadas pasaron un pequeño lapso de tiempo y a palazos unos por otros se aprendieron.

El pensador escapo, de su pie se recupero y posado sobre las piedras con completa aprobación, después de la pelea que presencio, comprende a la perfección porque es prohibido pensar en el pueblo parlamento.

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sábado, 4 de mayo de 2013

Mi primer amor...

A esa mujer nunca la olvidare, aunque su recuerdo esta en mi memoria como el de una pequeña niña que me sonríe maliciosa, Lina "mi primer amor". Mi mamá de joven era una de esas señoras que tienen mucho tiempo libre y después del deterioro corporal que implicaba traer tres hermosas criaturas a este mundo (algunas mas hermosas que otras) decidía que el ejercicio era una buena opción, ¿y que creen?, el fútbol fue lo que mas llamo su atención, con guayos, canilleras y un uniforme listo nada se interponía entre mi madre y su sueño de ser la ganadora del glorioso campeonato femenino de San José del Guaviare con todo el honor y júbilo que esto conllevaba, excepto desde luego dos de sus pequeños retoños, no encontrando mas salida que hacernos fans y seguidores fervientes de su equipo, mas por obligación que por gusto el pobre de mi hermano y yo nos vimos presas del aburrimiento acompañando a mamá hasta a sus mas extenuantes y largos entrenamientos. Los partidos siempre resultaban un derroche de torpeza desmedida por parte de estas 22 mujeres persiguiendo un balón que de manera azarosa se paseaba por cada rincón de la cancha, mucho en común tenían con el fútbol español no en la calidad pero si en el entusiasmo con el que se sudaba la camiseta.
Un buen día llego una nueva dama con exceso de tiempo libre y todas las ganas de engrosar las filas del equipo, pero esta señora que para nada tenia algo en particular traía consigo una pequeña niña de piel pálida y con un cabello negro corto quien tímidamente se ocultaba detrás de su madre ...bastó solo eso, solo una mirada y caí perdidamente enamorado aunque por supuesto como sucede en muchos primeros amores ella no sabia de mi existencia. De la presentación se encargo el mismo espíritu infantil, todos los niños nos reuníamos a jugar siempre  a un costado de la cancha de fútbol y aquel día se integraba esta pequeña niña, yo a pesar de mis 8 años ya actuaba como todo un adulto y no dude un segundo en usar una de las más poderosas estrategias de seducción, no le quite la mirada de encima en todo el día y sonreía tanto como para que ella lo notara, y así fue, ella me noto y sonrió de regreso... Luego morí, no podía siquiera imaginar que tan hermosa damita se fijara en mi, de pronto dejaron de haber mas niños eramos solo ella y yo corriendo en un campo de flores, felices para siempre... No dejaba de ser mas que una ilusión que mi imaginación infantil creaba para mi deleite, lo que si resulto cierto fue que a partir de ese día quería asistir a cada uno de los encuentros deportivos de mamá.
Lina, el nombre que me hacia estremecer con solo escucharlo, su olor era tan agradable como el despertar pensando en ella cada mañana, y quiero que esto lo imaginen con detalle:
Una tarde de verano con un sol imponente que ilumina cada rincón de tierra, el pasto verde opaco y áspero las nubes estáticas como pintadas de un blanco puro sobre el cielo azul, Lina, yo... y mi hermano.
(he de decir que en esta ocasión fue la primera vez y no la ultima que aplico la tan popular frase "mi hermano es un estorbo")
Los tres ahora inseparables nos reunimos a jugar junto a unas tejas y ladrillos que había en el suelo, el solo ver los materiales de los que disponíamos nos dio la idea de jugar a "la casita", juego que consiste en elegir a uno de los miembros de una familia normal e interpretar cada uno de los papeles, mi hermano al ser el más pequeño de los tres seria el hijo, Lina y yo esposo y esposa o papá y mamá, así pues empezamos a organizar cada espacio de la casa moviendo palos, tejas y ladrillos pero cuando nos disponíamos a instalar el comedor central paso algo mágico, intentando agarrar el mismo ladrillo las suaves manos de la frágil niña (no me refiero a mi hermano de forma despectiva sino a Lina de forma romántica)  se toparon con las mías, subimos la mirada y la mantuvimos en la del otro solo sonriendo como un par de idiotas, así unos segundos que parecieron esos minutos que se sienten como horas disfrazadas de eternidad, esos que quieres que no acaben nunca, esos en los que ves pasar una vida imaginaria frente a tus ojos, las mejillas calientes, el corazón a mil y las malditas mariposas bailando sin ritmo en el estomago, no había duda alguna estábamos perdidamente enamorados, pero quien no lo estaba era mi hermano, para él la escena no dejaba de ser la de un par de tontos que no pueden sostener un ladrillo solos y se tienen que sincronizar para lograrlo, pero su naturaleza picara y maliciosa o mas bien espontanea lo hizo soltar la bomba que termino con todo, - ustedes están enamorados- dijo sonriendo, al verme en completa evidencia solté súbitamente el ladrillo y en lugar de contestarle "-¡si!, estamos perdidamente enamorados y solo queremos caminar sobre las flores tomados de las manos, y no me da pena admitirlo, lo gritaría a los cuatro vientos si hiciera falta-", lo que me resulto natural fue negar rotundamente algún sentimiento y recitar algo mas o menos así -¡Claro que no!, nunca me enamoraría de una niña tan fea que ademas tiene el cabello como el de un hombre- acompañado de una mueca de repulsión hacia la pequeña niña, sus ojos se entristecieron y pude ver como el amor desaparecía desvaneciéndose con tanta rapidez como la que llegó, Lina solo pudo contestarme con algo como -Pues usted tampoco me gusta, es un niño feo y odioso- acompañado de la misma mueca de repulsión... caí... y caí tan profundo que ya no podía salir de ese vació, mi amada, mi primer amor ahora era mi primer desamor. Tristemente ya no logro recordar muy bien como transcurrió todo desde ese día con mucho detalle, pero el equipo de fútbol de mi querida madre se desintegro y de Lina nunca volví a saber nada, de ella solo me quedaron los recuerdos que ahora conservo y transmito.
Pero si hay algo que jamas olvidare es su aroma, ese que era tan especial como despertarse pensando en ella, y su nombre, ese que me hacia estremecer de solo escucharlo... ahora de adulto a veces me pregunto que sera de ella, otras veces camino por la calle y siento ese aroma, recuerdo su nombre y me estremezco como un niño.                                                              
              Gracias.