A esa mujer nunca la olvidare, aunque su recuerdo esta en mi memoria como el de una pequeña niña que me sonríe maliciosa, Lina "mi primer amor". Mi mamá de joven era una de esas señoras que tienen mucho tiempo libre y después del deterioro corporal que implicaba traer tres hermosas criaturas a este mundo (algunas mas hermosas que otras) decidía que el ejercicio era una buena opción, ¿y que creen?, el fútbol fue lo que mas llamo su atención, con guayos, canilleras y un uniforme listo nada se interponía entre mi madre y su sueño de ser la ganadora del glorioso campeonato femenino de San José del Guaviare con todo el honor y júbilo que esto conllevaba, excepto desde luego dos de sus pequeños retoños, no encontrando mas salida que hacernos fans y seguidores fervientes de su equipo, mas por obligación que por gusto el pobre de mi hermano y yo nos vimos presas del aburrimiento acompañando a mamá hasta a sus mas extenuantes y largos entrenamientos. Los partidos siempre resultaban un derroche de torpeza desmedida por parte de estas 22 mujeres persiguiendo un balón que de manera azarosa se paseaba por cada rincón de la cancha, mucho en común tenían con el fútbol español no en la calidad pero si en el entusiasmo con el que se sudaba la camiseta.
Un buen día llego una nueva dama con exceso de tiempo libre y todas las ganas de engrosar las filas del equipo, pero esta señora que para nada tenia algo en particular traía consigo una pequeña niña de piel pálida y con un cabello negro corto quien tímidamente se ocultaba detrás de su madre ...bastó solo eso, solo una mirada y caí perdidamente enamorado aunque por supuesto como sucede en muchos primeros amores ella no sabia de mi existencia. De la presentación se encargo el mismo espíritu infantil, todos los niños nos reuníamos a jugar siempre a un costado de la cancha de fútbol y aquel día se integraba esta pequeña niña, yo a pesar de mis 8 años ya actuaba como todo un adulto y no dude un segundo en usar una de las más poderosas estrategias de seducción, no le quite la mirada de encima en todo el día y sonreía tanto como para que ella lo notara, y así fue, ella me noto y sonrió de regreso... Luego morí, no podía siquiera imaginar que tan hermosa damita se fijara en mi, de pronto dejaron de haber mas niños eramos solo ella y yo corriendo en un campo de flores, felices para siempre... No dejaba de ser mas que una ilusión que mi imaginación infantil creaba para mi deleite, lo que si resulto cierto fue que a partir de ese día quería asistir a cada uno de los encuentros deportivos de mamá.
Lina, el nombre que me hacia estremecer con solo escucharlo, su olor era tan agradable como el despertar pensando en ella cada mañana, y quiero que esto lo imaginen con detalle:
Una tarde de verano con un sol imponente que ilumina cada rincón de tierra, el pasto verde opaco y áspero las nubes estáticas como pintadas de un blanco puro sobre el cielo azul, Lina, yo... y mi hermano.
(he de decir que en esta ocasión fue la primera vez y no la ultima que aplico la tan popular frase "mi hermano es un estorbo")
Los tres ahora inseparables nos reunimos a jugar junto a unas tejas y ladrillos que había en el suelo, el solo ver los materiales de los que disponíamos nos dio la idea de jugar a "la casita", juego que consiste en elegir a uno de los miembros de una familia normal e interpretar cada uno de los papeles, mi hermano al ser el más pequeño de los tres seria el hijo, Lina y yo esposo y esposa o papá y mamá, así pues empezamos a organizar cada espacio de la casa moviendo palos, tejas y ladrillos pero cuando nos disponíamos a instalar el comedor central paso algo mágico, intentando agarrar el mismo ladrillo las suaves manos de la frágil niña (no me refiero a mi hermano de forma despectiva sino a Lina de forma romántica) se toparon con las mías, subimos la mirada y la mantuvimos en la del otro solo sonriendo como un par de idiotas, así unos segundos que parecieron esos minutos que se sienten como horas disfrazadas de eternidad, esos que quieres que no acaben nunca, esos en los que ves pasar una vida imaginaria frente a tus ojos, las mejillas calientes, el corazón a mil y las malditas mariposas bailando sin ritmo en el estomago, no había duda alguna estábamos perdidamente enamorados, pero quien no lo estaba era mi hermano, para él la escena no dejaba de ser la de un par de tontos que no pueden sostener un ladrillo solos y se tienen que sincronizar para lograrlo, pero su naturaleza picara y maliciosa o mas bien espontanea lo hizo soltar la bomba que termino con todo, - ustedes están enamorados- dijo sonriendo, al verme en completa evidencia solté súbitamente el ladrillo y en lugar de contestarle "-¡si!, estamos perdidamente enamorados y solo queremos caminar sobre las flores tomados de las manos, y no me da pena admitirlo, lo gritaría a los cuatro vientos si hiciera falta-", lo que me resulto natural fue negar rotundamente algún sentimiento y recitar algo mas o menos así -¡Claro que no!, nunca me enamoraría de una niña tan fea que ademas tiene el cabello como el de un hombre- acompañado de una mueca de repulsión hacia la pequeña niña, sus ojos se entristecieron y pude ver como el amor desaparecía desvaneciéndose con tanta rapidez como la que llegó, Lina solo pudo contestarme con algo como -Pues usted tampoco me gusta, es un niño feo y odioso- acompañado de la misma mueca de repulsión... caí... y caí tan profundo que ya no podía salir de ese vació, mi amada, mi primer amor ahora era mi primer desamor. Tristemente ya no logro recordar muy bien como transcurrió todo desde ese día con mucho detalle, pero el equipo de fútbol de mi querida madre se desintegro y de Lina nunca volví a saber nada, de ella solo me quedaron los recuerdos que ahora conservo y transmito.
Pero si hay algo que jamas olvidare es su aroma, ese que era tan especial como despertarse pensando en ella, y su nombre, ese que me hacia estremecer de solo escucharlo... ahora de adulto a veces me pregunto que sera de ella, otras veces camino por la calle y siento ese aroma, recuerdo su nombre y me estremezco como un niño.
Gracias.
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